Principio 45

Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir cambios inimaginables en situaciones de las que ni siquiera eres consciente.

Esto es similar al Principio 35. Piensen en el modelo del holograma donde todos estamos unidos, y todas las dimensiones de tiempo y espacio están presentes en una parte. No hay manera de que jamás podamos juzgar el poder de lo que significa desprendernos de nuestros agravios o de soltar nuestras creencias en la separación. "Cuando me curo no soy el único que se cura" L-pI.137, como hemos visto ya. Esto puede tener efectos, no sólo en las personas físicamente aquí, sino en las personas que ya han muerto. El tiempo no es lineal, y estamos unidos en una mente como en el holograma, sin considerar la particular dimensión de tiempo y espacio en la que creemos estar nosotros o los demás.

Repito, lo único que Un Curso En Milagros nos pide es que aceptemos la Expiación para nosotros mismos, lo que significa que pongamos de nuestra parte para que nuestra mente se cure de estos pensamientos. La extensión de ese milagro—Expiación o perdón—no es de nuestra incumbencia, porque nosotros no tenemos idea de lo que es verdaderamente útil. Nuestra única responsabilidad—aceptar la Expiación para nosotros mismos—es escoger el perdón o el milagro.

¿Qué hay con la oración intercesora? ¿Cómo se ajusta a esto?


No se ajusta, por lo menos en la manera corriente de pensar en ella. Primero, a Dios no hay que decirle lo que tiene que hacer; es sencillamente una locura pensar así. Segundo, y aún más importante, como dije antes, una vez que oramos por los demás, estamos diciendo que hay un problema allá afuera, y caemos de nuevo en la trampa del ego. No rezamos por los demás, lo hacemos por nosotros mismos—que nuestras mentes, que creían que había una forma de oscuridad afuera, se sanen. 

Las primeras secciones del Canto de la oración plantean esto muy claramente. En verdad oramos por ayuda para salirnos de en medio, de modo que el Espíritu Santo pueda extenderse a otras mentes a través de nosotros.

Principio 44

Los milagros son expresiones de una consciencia interna de Cristo y de haber aceptado Su Expiación.


Podemos decir que el milagro nos une con alguien de quien nos hemos separado. Esto refleja la idea de que somos uno en Cristo, y esto corrige el error de creer que estamos separados. Aceptar la Expiación de Cristo es aceptar este principio de ser uno con El. Aquí vemos, una vez más, la idea de que el milagroes la expresión de Cristo, no la consciencia en sí. Esto es lo mismo que discutimos antes—que el milagro es un reflejo de la verdad, no la verdad misma. Aún existe y tiene sentido sólo en el mundo de la ilusión.

Principio 43

Los milagros surgen de un estado mental milagroso, o de un estado de estar listo para ellos.


Más adelante, esto se llama "mentalidad recta" T-2.V.3:1. En otras palabras, primero cambiamos nuestra mente del ego, la mente errada, a la manera de pensar del Espíritu Santo, que es la mente recta. Eso es lo que constituye el milagro

Renunciamos a la inversión en la manera de percibir del ego—ataque, separación, etc.—y en su lugar escogemos la del Espíritu Santo—perdón y unidad, al ver todas las cosas como oportunidades para aprender que estamos perdonados.

Principio 42

Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu falso sentido de aislamiento, privación y carencia.


Nosotros sentimos que estamos aislados de nuestro verdadero Ser o de Dios, y nos sentimos aislados unos de otros. Una vez sentimos que estamos separados, proyectamos la culpa de ello sobre los demás y creemos que ellos nos privan de algo. De ahí es que proviene la carencia. Privación es el planteamiento que afirma que usted me despoja de algo que yo quiero, o necesito, o soy. Esta proyección niega el hecho de que fui yo mismo quien primero me privé de ello. 

La escasez o carencia tiene que conducir a la privación puesto que la culpa [otra palabra para la idea de carencia] siempre tiene que proyectarse, una ley fundamental de la mente. Es la proyección de la responsabilidad por haber escogido creer que nos falta algo. 

Yo no me hice esto—lo hizo usted. Como dice el Curso

"El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo" 

T-27.VIII.10:1. 

Principio 41

El contenido perceptual de los milagros es la integridad. De ahí que puedan corregir o redimir la errada percepción de carencia.

Una vez más repetimos lo mismo. El principio básico del ego es el principio de escasez, que falta algo porque hemos excluido a Dios. De ahí es que procede la culpa: del pensamiento de que hay una carencia, que hace al ego y, por lo tanto, al cuerpo real. Vemos a la gente y a nosotros mismos carentes; el milagro refleja para nosotros la integridad que es nuestra verdadera Identidad. "Integridad" puede equipararse con abundancia, la negación del principio de escasez del ego. 
"Abundancia" no significa nada material, una asociación que se hace frecuentemente con lo que se llama Consciencia de Prosperidad.
En la Consciencia de Prosperidad, se piensa típicamente que la abundancia del espíritu puede traducirse en forma material: si pienso abundancia, recibiré abundancia. No cabe duda de que nuestros pensamientos sí influyen en lo que nos rodea. Fue así que se hizo el mundo para empezar. Pero eso no lo convierte en un principio espiritual. Desde la perspectiva del Curso, ese es el error aquí. Nuestras mentes sí afectan al mundo, pero esto es sólo una aseveración sobre el poder de la mente. Es un fenómeno psíquico, no espiritual. Lo que lo hace espiritual, como hemos visto, es entregarle ese poder al Espíritu Santo. Sin Su ayuda y orientación simplemente continuaríamos escogiendo de acuerdo con las necesidades de nuestro ego, arraigándonos más aún en este mundo de ilusión.

Así que, el milagro no nos da cosas materiales. El milagro sencillamente deshace las defensas que se fundamentaron en nuestra creencia en la escasez y la cual refuerza este principio de carencia. Este proceso regresa nuestra mente a su original y vigente estado de ser uno con Dios, poseedores de todo lo que Dios nos otorgó en la creación: dicha, unidad, libertad, felicidad, etc.

Principio 40

El milagro reconoce que todo el mundo es tu hermano así como mi hermano también. Es una manera de percibir la marca universal de Dios.

El error que el milagro corrige es el de creer que estamos separados. Bien sea que estemos separados por nuestros cuerpos o por las cosas terribles que creemos que hace la gente, todo lo que hace el milagro es reflejar el hecho de que somos uno, y eso es lo que Jesúsnos está recordando siempre—que todos somos uno con él. La "marca universal de Dios" será el compartir en la luz de Cristo.

Es algo así como un sistema inclusivo. No excluye a nadie.



No excluye a nadie. No podría ser la Filiación si excluyera a alguien.

Principio 39

El milagro elimina el error porque el Espíritu Santo lo identifica como falso o irreal. Esto es lo mismo que decir que al percibirse la luz la oscuridad desaparece automáticamente.

Es lo mismo que decir que El elimina el error, corrige errores, deshace errores, o expía por los errores. Él se da cuenta de que todos los errores son falsos o irreales. No hay gradaciones en los errores. Uno por cero es lo mismo que cien o mil por cero.

"Esto es lo mismo que decir que al percibir la luz la oscuridad desaparece automáticamente." Una vez usted perciba y reconozca la verdad de quién es, los errores o la oscuridad del ego desaparecerán porque todo lo que los mantiene en su lugar son sus pensamientos acerca de ellos. Recuerden, no hay nada afuera que sea real. Son sólo nuestros pensamientos los que hacen las cosas del mundo reales en nuestras mentes. Y una vez las hemos hecho reales, el ego se vuelve real.

 Y entonces no podemos pasarlo por alto. Como enseña el Curso, no puedes perdonar un pecado una vez lo has hecho real T-30.VI.1-3
No podemos decir que el mundo es ilusorio y nada más que un salón de clases en el cual aprendemos esto mientras creamos que la oscuridad es realidad y que necesita curación y luz. 
La luz no se necesita afuera porque afuera no hay nada. Se necesita en nuestras mentes que creen en la oscuridad, y la oscuridad, por supuesto, no es otra cosa que nuestra propia culpa.


Este principio también refleja la idea de que la luz y la oscuridad son estados mutuamente excluyentes. Cuando usted enciende una luz en una habitación obscura, la oscuridad desaparece. Apaga la luz, y la oscuridad regresa. Es así como podemos entender el "pecado" también. Llame pecado a algo, y éste se ha vuelto real y ya no podrá verse como un pedido de ayuda. 

El pecado pide castigo; el pedido de ayuda o amor suplica ayuda y amor.

Principio 38

El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. El reconoce las creaciones de Dios así como tus ilusiones. Separa lo verdadero de lo falso mediante Su capacidad para percibir totalmente en vez de selectivamente.

Esto significa que el Espíritu Santo es un "bateador ambidextro" y, como dice el Curso más adelante, "la única parte de la Santísima Trinidad que tiene una función simbólica" T-5.I.4:1. Esto quiere decir que Él puede funcionar en un mundo de símbolos. No hay símbolos en el Cielo, únicamente en este mundo.

Si la separación es ilusoria, y el Espíritu Santo cobra existencia para resolver eso, ¿no es Él una ilusión?

No, porque lo creó Dios. No obstante es una buena pregunta. La respuesta del Curso es que cuando la separación se sane totalmente y ya no se necesite el Espíritu Santo, Este existirá aún porque Dios lo creó. Y luego el Curso añade que El regresa al Cielo y bendice nuestras creaciones T-5.I.5:7.

Pero parece como si a Él lo hubiesen creado para resolver un problema que no existe.

Eso es correcto, y porque Él fue creado por Dios, lo cual significa realmente que Él es sólo una extensión de Dios, una vez Dios Lo crea, Él no puede desaparecer. Su función es ilusoria, puesto que consiste en corregir un problema que es inherentemente ilusorio, lo cual implica que esta función también tiene que ser una ilusión, como lo es la forma en la cual experimentamos el contenido de Su Amor.

Pero Él es uno de nosotros...

No, Él no es uno de nosotros. Nosotros somos parte de la Segunda Persona de la Trinidad—Cristo—y el Espíritu Santoes la Tercera Persona de la Trinidad. En otro nivel, por supuesto, la Trinidad es Una. Sin embargo, Un Curso En Milagrossí habla de Niveles de la Trinidad. Esto es más que una excelente distinción teológica. Es importante corregir la idea de que la Voz del Espíritu Santo es la nuestra. Esto es similar a la creencia de que nosotros somos Dios, que el Curso claramente plantea que no lo somos T-7.I.1-3. Creer que la Voz de Dios es la nuestra, por no decir que somos el Mismo Dios, es precisamente otra expresión de la creencia básica de la separación que en primer lugar nos metió en dificultades.

Usted utilizó otra clase de ejemplo. Dijo que Dios envió al Espíritu Santo al sueño; Él no es parte del sueño, pero vino al mismo para hablarnos desde ahí.

La pregunta es aún, "¿Qué sucederá cuando termine el sueño? Es una de esas cosas que nadie puede entender en forma alguna. Yo sólo puedo decirle lo que Un Curso En Milagros dice al respecto. Pero la idea es que el Espíritu Santotiene un pie en la realidad, en el Cielo, y otro en el sueño [si damos por sentado que Él tiene dos pies]. Él está en el sueño pero no es parte del mismo. Está en nuestras mentes separadas y obra en ellas; no obstante, también está en contacto con la Mente de Cristo. Es como un intermediario.

Dios, por supuesto, ni siquiera se ha enterado del sueño, o del mundo de la ilusión. Una analogía puede ser la de un padre que contempla a su hijo que duerme por la noche y lo ve cómo se revuelve en forma agitada, obviamente tiene una pesadilla. El padre no sabe qué sueña el niño, puesto que todo ocurre fuera de la mente de aquel, pero sí sabe que el niño sufre y es claro que quiere aliviar el dolor de su hijo. Dios se encuentra en una situación similar.

Por lo tanto, Se extiende a Sí Mismo hacia el sueño, y hasta la mente de Su Hijo que duerme. El "Espíritu Santo" es el nombre que Un Curso En Milagrosle da a esa extensión, la Voz por Dios. Y en ese sueño Él nos dice: "Hermano, elige de nuevo. Puedes contemplar tu sueño de manera diferente." Y así, El cierne lo que en verdad no llena nuestra necesidad; i.e., las relaciones especiales. Nos ayuda a unificar nuestra percepción, a ver todas las cosas como lecciones que Dios quiere que aprendamos.

Eso es lo que quiere decir "El separa lo verdadero de lo falso," y "percibir totalmente en vez de selectivamente." Ese fue el punto que presenté antes, que El ve todos los aspectos de una situación. Nosotros vemos una situación sólo en términos de nuestras necesidades específicas.El reconoce todas las situaciones como oportunidades para sanar a todas las personas que estén involucradas.

El aspecto del Espíritu Santo que tiene un pie en un mundo, el Cielo, y otro pie en el mundo nuestro, el sueño ¿significa eso que Él puede tener el conocimiento y la percepción simultáneamente?

Correcto.

¿Qué quiere decir el Curso al enseñarnos que jamás
estamos en el lugar equivocado en el momento equivocado?

Jamás podemos estar en el lugar equivocado en el momento equivocado porque siempre podemos aprender de todas las cosas. El Espíritu Santo utiliza todas las situaciones y relaciones para enseñarnos la lección única de que la separación es irreal. En un nivel más profundo, esa aseveración refleja la idea de que el guion ya está escrito.

Ya hemos pasado por todo esto. Sólo estamos, como dice el Curso, repasando mentalmente lo que ya ocurrió L-pI.158.4:5. Y podemos repasar o re-experimentar lo que ya ocurrió bien sea a través de nuestra elección del ego o del Espíritu Santo. Por lo tanto, estar en el lugar correcto o el equivocado no tiene sentido. La forma cómo repasamos este lugar es lo que le da significado.

Principio 37

Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. Actúa como un catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. Esto te coloca bajo el principio de la Expiación, donde la percepción sana. Hasta que esto no ocurra no podrás conocer el Orden Divino.

"Percepción errónea" es percibir un problema en el mundo, externo a nosotros. El milagro reorganiza la percepción porque la devuelve adonde realmente está el problema, en nuestras mentes. Jesús es quien introduce el milagro. Nuestra labor es sencillamente querer que él lo haga, pedir su ayuda para ver la situación como él la ve. Esta es la percepción verdadera. 

Jesústoma las falsas percepciones que nosotros hemos hecho reales—la enfermedad, el conflicto, la guerra, etc.—y las invierte de modo que lo veamos todo del mismo modo: todo el mundo, incluyéndonos a nosotros mismos, está pidiendo ayuda. 

Se escoge entonces el principio de la Expiación, que puede exponerse de nuevo como la negación de que la separación y la culpa son reales.

Otro término técnico que se usa consistentemente a través de Un Curso En Milagros es "conocimiento."Tal como lo usa el Curso, es sinónimo de Cielo

La contraparte del conocimiento, o lo opuesto al conocimiento, es la percepción, y casi siempre verán esos dos términos yuxtapuestos. El conocimiento trasciende la dicotomía sujeto-objeto, la cual es inherente a la percepción. 

Aun las "visiones santas" [como las que informan muchos místicos] son perceptuales y, por lo tanto, no duran.

El conocimiento es del espíritu, de Dios, y no puede lograrse en este mundo. En efecto, el Curso afirma muy claramente que el conocimiento no es la meta del Curso; la paz sí lo es T-8.I.1:1-2. Se refiere aquí a la paz que se logra en este mundo cuando contemplamos a toda la humanidad unida con nosotros. No hay culpa ni ataque.

Principio 36

Los milagros son ejemplos de recto pensar que armonizan tus percepciones con la verdad tal como Dios la creó.


Un poco más adelante, el Curso usa la palabra "mentalidad recta" T-2.V.3:1, i.e., pensar en armonía con el Espíritu Santo más bien que con el ego. El milagrono expresa la verdad de Dios directamente, pero se alinea con ésta o la refleja. La verdad de Dios es que todos somos uno. En este mundo, experimentamos la unidad al trascender todas las barreras de separación del ego: pensamientos de ira, ofensa, sacrificio, etc. 
Si bien la percepción verdadera no es la verdad, tampoco está en conflicto con ella. Esto es igual que la idea que discutimos antes acerca del "reflejo de la santidad," o los "heraldos de la eternidad" 
[vea arriba, pág. 64]. 

Estos reflejos son la meta del Curso, pues son los efectos inevitables cuando deshagamos todas las barreras a la verdad.

Principio 35

Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.

Esto es muy importante. Una de las trampas en las cuales cae la gente, como he dicho ya, bien sea que trabaje con Un Curso En Milagros o que siga cualquier otra forma de curación, es que quiere resultados. Si no obtengo resultados, si su catarro no desaparece, si la herida no se sana, si este tumor no desaparece, entonces quiere decir que no soy un buen sanador. Todo lo que ha ocurrido es que hemos caído en la misma trampa de hacer real el cuerpo.

Una de las advertencias principales que el Cursoexpresa consistentemente es: No hagan el error real. Un Curso En Milagrosno cree en el pecado; pero si creyera, el pecado en contra del Curso sería hacer el error real. Hacemos el error real cuando creemos que debemos hacer algo al respecto o en contra del error. Una vez creamos que hay un problema en el nivel del cuerpo que tiene que curarse, estamos entonces haciendo el error real. Tratar de proyectar un círculo de luz alrededor de usted o alrededor de otra persona es un ejemplo de hacer el error real, porque entonces usted afirma que la luz tiene que proteger a esta persona o a mí mismo en contra de la oscuridad. Obviamente, pues, usted hace la oscuridad real. Usted no tiene que luchar en contra de algo que es irreal. Usted sólo lucha o se protege en contra de éste cuando cree que es real. La protección de que habla el Curso es la de nuestro sistema de pensamiento, lo cual quiere decir que corrijamos los pensamientos erróneos que tenemos.

Eso suena algo difícil. Mi pregunta es, ¿puede tener su bizcocho y comérselo también? Por ejemplo, si necesita una aspirina, si necesita ir tras un poquito de magia de vez en cuando...

No digo que no deba hacerlo. Todo lo que digo es: Haga lo que sea que lo haga sentirse mejor, pero no crea que eso hace lo que usted cree que hace. El Curso habla sobre la idea de traer las ilusiones a la verdad, la oscuridad a la luz. El ego lo hace al revés. Trae la verdad a la ilusión. La gente se sentirá tentada a tomar la verdad de este Curso, que es un sistema puro, y traerla a las ilusiones que todos abrigamos. Hay ciertas cosas de las que no queremos desprendernos, así que si a usted le gustan los círculos de luz, entonces no quiere soltarlos. O si a usted le gusta clamar por espacios de estacionamiento, usted no quiere dejar de hacerlo. Y no hay nada aquí que diga que usted no debe hacerlo. Jesús no está allá arriba con un látigo. El sólo dice que eso no le va a dar lo que usted quiere, es todo. Si usted quiere gratificarse en el camino, creo que está bien en tanto reconozca lo que hace. Eso es lo que importa.

Un Curso En Milagros no dice que no debemos sentir ira. Lo que dice es que no debemos justificar la ira. Ese es el error. Todo el mundo va a sentir ira porque tenemos egos. La idea es que cuando sintamos ira y molestia no la justifiquemos. Eso es lo que dice Jesúsen el Capítulo 3 cuando habla sobre la Expiación sin sacrificio T-3.I. Él dice que es en eso que se equivocó la gente. Tuvo que invertir toda una manera de pensar para poder justificar la percepción equivocada de que Dios hizo que Su Propio Hijo sufriera.

En otras palabras, la gente creó una teología que justificó la proyección de su propia culpa. Pero cuando usted construye una teología, psicología, filosofía, una teoría económica, o lo que sea para justificar la proyección de su propio ego, va a tener dificultades. No hay nada malo en tener círculos de luz alrededor de usted si eso es lo que lo hace sentirse mejor, pero cuando trata de hacerlos parte de este sistema de pensamiento, ahí es que comete el error.

Cuando usted habla en el Nivel Uno, todo parece muy difícil, porque ese es el nivel que no admite componendas. Este dice que al final usted comprende que "lo falso es falso, y lo que es verdad jamás ha cambiado" L-pII.10.1:1. Todo en este mundo es falso y, por lo tanto, usted no debe poner ninguna inversión en él. Pero nadie que viva en el mundo del cuerpo, como todos nosotros, va a ser capaz de desprenderse totalmente de la inversión en el mundo. Siempre habrá algunas cositas, por suerte sólo cositas, a las cuales nos apegamos.

Ese es el Nivel Dos, el cual es un modo mucho más tierno de contemplar todo esto. Lo que no admite componendas ni siquiera ahí es la idea de no hacer el error real, no intentar justificar las percepciones erróneas del ego.

No hay nada malo en tener ataques de ego; todos vamos a tenerlos. El error radica en tratar de decir, "Bien, esto es lo que el Cursodice realmente," o "Esto es lo que dice la Biblia," o "Esto es lo que Dios me dijo que debía hacer." Es mucho mejor decir únicamente, "Bien, tuve un ataque de ego," o "A mi ego le agrada que tenga un círculo de luz a mi alrededor," o que le pida un espacio de estacionamiento al Espíritu Santo. Eso está bien mientras no trate de decir que eso es lo que dice el Curso.

Una vez lo haga, caerá en la misma trampa tal como ocurrió hace dos mil años, de tomar un mensaje que era radiantemente puro y cubrirlo rápidamente con velos de oscuridad y culpa de manera que termine convirtiéndose en una religión de odio, más bien que de amor.

Supongo que gratificarse a sí mismo bien sea tomando magia, tomando siestas, con placer sexual, o cualquier otra clase de complacencia esté bien, en tanto usted sepa que eso es lo que hace. Pero ¿acaso no hacemos el error real cada vez que nos complacemos?
Sí, en el Nivel Uno. Pero en nuestra experiencia aquí en el mundo del cuerpo [Nivel Dos], tal "complacencia" puede ser una forma de aprender suavemente que esto no es lo que en realidad queremos. Pero tiene que tener cuidado de no engañarse a sí mismo, y de que no siga al ego más bien que al Espíritu Santo, y de no envolverse en algo que lo hiera a usted y a otras personas y que haga su culpa más fuerte aún. Todo lo que diría el Curso es: Haga lo que sea que usted quiere hacer, pero no lo convierta en el Reino del Cielo. No haga de ello el centro de su atención. Eso es todo. Lo que hacemos generalmente es convertirlo todo en la gran cosa.

Pero usted hace el error real cada vez que hace algo físico.

¡Por supuesto! No puede hacer nada al respecto. Pero lo empeora cuando trata de justificarlo. Es mejor decir que todavía tengo este cuerpo y creo que tengo ciertas necesidades, y que hay ciertas cosas que me dan placer; hay ciertas cosas que quiero evitar porque me causan dolor. Mientras sea un cuerpo voy a tener esas cosas, pero eso no significa nada. Lo que tiene sentido es que perdone a esta persona que trabaja conmigo o que vive conmigo, y que realmente quiero que estas relaciones se sanen. Todo lo demás es algo tonto. La idea es hacer lo que sea, pero no convertirlo en algo sensacional. De hecho, hay una línea casi al final de este capítulo que dice que "los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados"

T-1.VII.1:3. Esa es otra manera de decir que hacer real el cuerpo, bien sea que hablemos sobre sexualidad, enfermedad, ira o guerra, es una defensa en contra de lo que realmente somos. Específicamente, en términos de sexualidad, se refiere a la idea de que el unirse con la gente por medio del cuerpo no lo hará sentirse cómodo, porque la única unión posible se hace a través de la mente.

En otras palabras, todos anhelamos regresar a casa con Dios porque ese es el centro de nuestro problema. De algún modo sentimos que si nos acercamos a las personas bien sea que hablemos de acercarnos sexualmente o sólo físicamente, en alguna forma eso deshará la separación. Obviamente, no sucederá así porque el problema no tiene nada que ver con el cuerpo. Repito, es nuestro uso del cuerpo lo que constituye el error, el tratar de justificar o de espiritualizar algo que no tiene nada que ver con lo espiritual. Es el uso de éste lo que es importante.

¿Podría el Espíritu Santo estarle diciendo que esto no es lo correcto porque refuerza una carencia que usted cree que es real? En otras palabras, usted necesita este placer en este momento, así que al caer en el abismo de aceptarlo, refuerza la falta.

Sí, si mira esto desde un punto de vista muy práctico, creo que la clave es que si algo se convierte en una preocupación, como por ejemplo no puedo ser feliz a menos que me acueste con esta persona, no puedo ser feliz a menos que coma cierta clase de alimento, no puedo ser feliz a menos que obtenga cierto automóvil, y así sucesivamente, esa es una bandera roja. Lograr esto se convierte en el Reino del Cielo, y la ausencia de ello se vuelve el infierno.

Cuando cae en una trampa así, ésta es una bandera roja que le dice que usted está tratando muy tenazmente con relaciones especiales, no importa la forma. Pero la idea es que no convierta en una gran cosa algo que no lo es. Lo que es la gran cosa en este mundo es la culpa, y la respuesta para eso es el perdón. Eso es lo importante.

¿Dice algo el Curso acerca de la resurrección del cuerpo?

¿Cómo podría resucitarse el cuerpo si éste no muere? Del mismo modo que el cuerpo no puede sanarse porque jamás estuvo enfermo, éste no puede resucitar de entre los muertos porque jamás murió. Un Curso En Milagrossí habla mucho acerca de la resurrección. Recuerden, el cuerpo no hace nada. La mente sí hace. La resurrección es el despertar del sueño de muerte. Lo que ocurrió con Jesús fue que él despertó de la pesadilla del mundo en el que estamos todos nosotros. En nuestra percepción del mundo y ciertamente en la de la gente a su alrededor que no entendió de lo que él hablaba, Jesús resucitó de entre los muertos.

Ellos pudieron sentir su presencia. Por lo tanto, sumaron dos más dos y obtuvieron cinco, algo que todos hacemos muy bien. Jesús sí se les apareció en sus mentes, en la forma que ellos podían aceptarlo, lo que obviamente tenía que ser una forma que ellos identificaran con Jesús, la cual tenía que ser un cuerpo. Pero su resurrección fue realmente un despertar de esta pesadilla, que es un sueño de muerte, de separación, ataque, agresión, etc.

Pero, repito, la clave es que una vez usted dice que el cuerpo resucita, afirma que el cuerpo murió, lo cual quiere decir que usted considera que el cuerpo es real. El testigo más poderoso de la realidad del mundo del ego es la muerte, porque ésta sostiene que el cuerpo vivió. Si el cuerpo vivió, entonces el ego tiene que vivir y todo el sistema de pensamiento del ego tiene que ser cierto. Lo que Jesús nos enseñó es que el cuerpo no muere, el cuerpo no resucita, el cuerpo no hace nada y, por eso, él permanece con nosotros a pesar de lo que le ocurrió a su cuerpo.

Hay una línea al final del Capítulo 15, escrita en la Navidad, que dice: "El Príncipe de la Paz nació para re-establecer la condición del amor, enseñando que la comunicación continúa sin interrupción aunque el cuerpo sea destruido, siempre y cuando no veas el cuerpo como el medio indispensable para la comunicación" T-15.XI.7:2.

¿Quiere decir que él sólo tomó la forma?
¿Y qué hay de cuando él se le apareció a los apóstoles?

El "apareció" en la mente de las personas.

¿Y a Tomás le dijeron que tocara su costado?
Yo no estoy seguro de cuánto de eso ocurrió en realidad. El Evangelio de Juan, especialmente, se escribió en parte para combatir lo que creyeron que era una amenaza de los Gnósticos, quienes ya comenzaban a ser una amenaza real dentro del cristianismo. Algunos Gnósticosenseñaron que Jesús no fue un cuerpo. A éstos los llamaron "docetistas,"un término derivado de una palabra griega que significa ilusión. Lo que muestra ese incidente de los evangelios, supuestamente, es que Jesús tuvo un cuerpo porque Tomás lo tocó. Estoy seguro de que muchos eruditos de las escrituras negarían que ese fue en realidad un hecho histórico. Lo verían más bien en términos de la teología que enseñaba Juan de que Jesús estuvo en un cuerpo; y esa enseñanza iba específicamente dirigida contra los Gnósticos.

¿Descarta usted las proyecciones astrales, entonces? Esto parece como una posible explicación de lo que la gente creyó ver.

¿Qué si las descarto? No, esa es otra manera de verlo; pero aun así es del ego.

Como lo describieron atravesando paredes, apareciendo y reapareciendo, parecía...

Realmente hay que cuestionar todas las apariciones relacionadas con la resurrección que mencionan los evangelios. La mayoría de los eruditos de las escrituras sí lo hace. Las apariciones de la resurrección en los cuatro evangelios se contradicen unas a otras. En datos básicos, como quién lo vio y cuándo, se contradicen. La opinión de consenso es que se obtiene una expresión de la teología que emergía de las distintas iglesias cristianas de aquel tiempo más bien que de cualquier hecho histórico. Es por eso que intentar decir qué hizo Jesús o qué no hizo es muy difícil; nadie sabe en realidad lo que él hizo, en primer lugar. Hay muy poca historia en los evangelios, pero sí mucha teología y gente que re-leen en la historia lo que ellos quisieran que hubiera en ella. Dicho sea de paso, el Cursono hace comentarios al respecto ni trata esos temas.

Santa Teresa tenía entrevistas con Jesús en la palma de su mano. Entiendo que sus visiones eran muy fuertemente preceptúales.

Correcto. Si usted trabaja con Un Curso En Milagrosdebe aceptar la premisa de que todo procede de lo que está en nuestras mentes. No hay nada fuera de nosotros. Todo es una proyección de lo que está en nuestro interior, lo cual quiere decir entonces que usted puede proyectar lo que quiera. Los psicólogos han hecho esto por años y años con las pruebas proyectivas. La gente ve toda clase de cosas en los estímulos preceptúales que no tienen formas reconocibles específicas, como en las Pruebas Rorschach con manchas de tinta. Vemos lo que queremos ver, lo cual creo que no le resta nada al mensaje básico contenido en los evangelios. De hecho, realmente el Curso hace ese mensaje de perdón muy, muy claro.

Aún estamos discutiendo el Principio 35, que los "milagros puede que no siempre tengan efectos observables." 

Lo que es importante es el efecto que el milagrosí tiene, que es traerle paz al obrador de milagros. De hecho, cuando vuelva mi mente hacia Jesús y no vea que alguien ataca o es atacado, me sentiré en paz. Lo que ocurra después de eso es entre Jesús y la otra persona. 

He cumplido mi parte. El regalo de mi paz es otorgado a esa otra persona, aun cuando él o ella no lo acepte. 

Esto significaría que el milagro puede que no tenga efectos observables. Hay una serie de preguntas en el manual para el maestro que trata sobre la curación y plantea el mismo asunto. Una de las preguntas es, "¿Debe repetirse la curación?" M-7. Esta tiene que ver con una situación en la cual alguien parece no haber sanado. El punto es que si usted cree que alguien no se ha curado, está haciendo el cuerpo real porque busca algo en el nivel del cuerpo.


Otra área hacia la cual se apunta aquí se cubre en una lección que dice: "Cuando me curo, no soy el único que se cura" L-pI.137. Puesto que todas las mentes están unidas y son una dentro de este holograma, cuando mi mente se cure y extienda mi paz, o la paz se extienda a través de mí, ésta tocará a todas las demás mentes, de cuya mayoría yo no tengo consciencia. Como no existe la realidad del tiempo como una expresión lineal, o como tiempo en sí, entonces esta curación puede ocurrir a través de todas las dimensiones temporales. Obviamente, nosotros no tenemos consciencia alguna de esto. Nuestra única labor, repito, es permitir que nuestra mente individual se sane. Lo que ocurra después es de la sola incumbencia del Espíritu Santo.